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26 October  El Hada
| El hada más hermosa ha
sonreído
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| al ver la lumbre de una
estrella pálida,
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| que en hilo suave, blanco
y silencioso
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| se enrosca al huso de su
rubia hermana.
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| Y vuelve a sonreír porque
en su rueca
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| el hilo de los campos se
enmaraña.
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Tras la tenue cortina de la
alcoba
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| está el jardín envuelto en
luz dorada.
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| La cuna, casi en sombra.
El niño duerme.
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| Dos hadas laboriosas lo
acompañan,
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hilando de los sueños los
sutiles
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| copos en ruecas de marfil
y plata.
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Antonio
Machado | 08 September
Amor propio 
Les quiero hablar sobre el amor propio, eso es algo que nadie nunca debe perder, jamás debemos sentirnos inferiores a nadie. Aprendan algo: no somos ni mejores ni peores que nadie. Somos iguales. Somos seres especiales porque fuimos creados por Dios. Se que eso pasa por cosas que vivimos, nos sentimos inferiores, feos, etc., pero llega un momento que nos ponemos un alto y ya no debemos seguir en eso. Saben algo, la más bonita de todas es la belleza interior, pues ¿De qué sirve ser bellos por fuera si somos espantosos por dentro? Todas las personas que cuenten con esa belleza interior tienen que estar alegres de eso. Es bonito cuando alguien te da las gracias por ser una persona especial, por un consejo, por tu apoyo en un momento determinado, entre otras, uno se siente feliz de poder hacer feliz y ayudar a las demás personas.

| | | | | | | | 04 September
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ODA DE LA
VIDA
· Muere lentamente quien se
transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos
trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le
habla a quien no conoce.
· Muere lentamente quien hace de la televisión
su gurú.
· Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el
negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
· Muere lentamente quien no
voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto
por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una
vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
· Muere lentamente quien
no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí
mismo.
· Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se
deja ayudar.
· Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su
mala suerte o de la lluvia incesante.
· Muere lentamente, quien abandona
un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no
respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
· Evitemos la muerte
en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho
mayor que el simple hecho de respirar.
· Solamente la ardiente paciencia
hará que conquistemos una espléndida felicidad.
Autor
Pablo Neruda

| | | | | | 05 July  Soñé que en una noche de estío, del firmamento azul te desprendiste, diáfana y ligera, como un globo de tul. Yo vi que hollabas, sin romper tus tallos, las flores con tu pie; y sentí que la punta de tus alas acarició mi sien. Parecía que el aura de la noche te llevaba hacia mí; y, al acercarte al lecho en que dormía, te miré sorneír. Poco después sobre mi frente helada tu frente se inclinó; apoyaste tus labios en los míos y un besó resonó. Al sentir el perfume de tu aliento, se estremeció mi ser; mis mejillas de llanto se inundaron; pero era de placer. Entonces extendí hacia ti mis brazos con delirante afán; quise asirte y, como una blanca nube, ¡ay!, te vi disipar.
Y conocí, aunque tarde, que era un sueño que mi mente forjó; que todo era mentira, vida mía, ¡porque era una ilusión! ¡Ilusión! ¡Bendita seas! Cuando despiertos soñamos y en nuestros sueños gozamos, no padece el corazón. ¡Y cuánto no goza el alma cuando por amor delira, aunque la dicha a que aspira es también una ilusión! Ilusiones son los goces, ilusiones son los placeres, la amistad de las mujeres, de los hombres el amor. Ilusión es todo aquello que, al pasar por nuestra mente, nos conmueve dulcemente, calmando nuestro dolor. Y si bien reflexionamos, los dolores que sufrimos y las penas que sentimos ilusiones son también. Porque el hombre que debiera de su mente desecharlas se complace en aumentarlas como si fueran un bien. ¡Ay!, cuando en la triste noche, pensando en mi suerte varia y alzándote una plegaria, sienta mi angustia crecer, dígnate, si es que me quieres como me amaste en la vida, dígnate, sombra querida, de tu cielo descender. Y, aunque al mirarte en los ojos, derramen copioso llanto, si vieras, ¡consuela tanto a mi pobre corazón que, aunque pronto te disipas como la niebla ligera, a una dicha verdadera prefiero yo una ilusión!
Poemas de: María Dolores Cabrera y Heredia 
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